La hipocresía de los medios internacionales: el caso Hamas

28/Ago/2014

El Observador, Por Nina Ben-Ami, Embajadora de Israel en Uruguay

La hipocresía de los medios internacionales: el caso Hamas

En el verano de 1999 más
de 2000 civiles resultaron muertos por las Fuerzas Aéreas de la OTAN que
bombardeó ciudades y pueblos en la ex Yugoslavia. No solo fueron bombardeadas
las bases militares serbias sino también, de forma involuntaria, hospitales,
escuelas, bibliotecas y también un tren cruzando un puente. Hay que recordar
que Serbia no había lanzado ni un solo misil hacia ciudades miembros de la
OTAN.
Los medios audiovisuales
de los países que estuvieron involucrados en la campaña no comenzaban la
programación con actualizaciones del número de civiles muertos; ni siquiera
enviaron equipos con cámaras para mostrarles a sus televidentes en Londres y
París el horror y el derramamiento de sangre. Para los medios occidentales, las
víctimas civiles serbias no tenían nombres ni rostros. Hoy en día sucede lo
mismo con las mujeres y los niños en Irak y Afganistán que resultan muertos en
forma masiva, en la última década o más, que son las trágicas víctimas de las
fuerzas aéreas occidentales bombardeando objetivos terroristas en ambos países.
¿Alguien sabe cuánta gente inocente fue víctima de los pilotos occidentales en
la última década? Nadie se toma el trabajo de contarlos porque los medios
europeos saben muy bien que la guerra tiene sus propias reglas crueles: que
durante la guerra, sí, muere gente inocente.
¡Con una excepción! La
guerra entre Israel y Hamas con su terror yihadista islámico. Cuando se trata
de esta guerra, los medios internacionales, incluyendo los medios de América
Latina, tienen estándares diferentes. Las trágicas víctimas inocentes que
resultaron muertas por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) dominan
prácticamente cada medio de comunicación y las noticias de sus muertes fueron
dadas de la forma más trágica una y otra vez. Mientras tanto, gente inocente
está muriendo en Siria, Irak, Nigeria, Libia y Kenia, casi siempre en mayor
escala que en Gaza, pero a los medios no les interesa la gente que muere en
dichos países, que han tenido aun más mala suerte. Israel no los mató; entonces
al mundo no le interesa.
La muerte de gente
inocente es una tragedia siempre. Pero no conozco otro Ejército en el mundo que
tenga tanto cuidado como lo tienen las FDI en tiempos de guerra. En muchas
oportunidades, las FDI cancelan operaciones para resguardar civiles. Solo las
FDI advierten dónde y cuándo van a atacar un objetivo, dándoles tiempo a los
civiles para abandonar áreas específicas. Hamas es quien obliga a los
palestinos a quedarse en sus casas poniendo en peligro sus vidas. En medio de
esto, los pilotos israelíes se enfrentan con un gran dilema, si disparan a una
lanzadera de cohetes cerca de un hospital o una mezquita pueden matar civiles;
si no lo hacen, esos cohetes pueden después matar israelíes cerca d un hospital
o una sinagoga. Es muy fácil juzgar a un joven en esta difícil situación desde
la comodidad del sillón de la casa de uno en una ciudad lejana y segura.
Israel lucha por su vida
contra una organización, llamada por la prensa «militantes» con
demasiada frecuencia, que actualmente gobierna Gaza, organización que llama no
solo a la destrucción del Estado de Israel sino también al asesinato de todos
los judíos y también de los cristianos, comunistas o cualquier otro grupo de
personas que no sean musulmanes. Hamas es un movimiento terrorista antisemita y
bárbaro, y una fuerza de gobierno brutal y corrupta. ¿Acaso se han olvidado los
medios internacionales de que Hamas, que hoy dispara cohete hacia poblaciones
civiles, son los mismos que hace una década, durante la segunda intifada,
asesinaron a cientos de civiles israelíes volando restaurantes, bares y clubes
nocturnos? Seguramente no. Está bien documentado, y los medios deben saber que
Hamas se opone a cualquier solución política entre Israel y el pueblo
palestino. De hecho, una solución de dos Estados, que tenemos la esperanza de
que se pueda alcanzar, sería la peor pesadilla para Hamas, porque lo que quiere
es una gran Palestina islámica regida por la sharia mediante la cual la gente
es decapitada, les cortan las manos a los ladrones, y las plazas públicas se
convierten en recintos de tortura y ejecución pública, incluyendo la lapidación
de mujeres por adulterio y homosexuales por, bueno, por ser homosexuales. Hamas
es la pesadilla distópica contra la que Israel está luchando.
La comunidad
internacional sabe desde hace tiempo que Hamas, que es esencialmente una
versión local de Al Qaeda, es como un enemigo mortal de Israel, pero primero,
y  ante todo, es el enemigo del pueblo
palestino a causa de su ceguera y fanatismo. Hamas impide que el pueblo
palestino alcance la libertad, prosperidad e independencia que se merece.
Incluso Egipto, el país árabe más importante, acusa a Hamas de crímenes de
guerra en contra de su propia gente y responsabiliza a esta organización por la
escalada de violencia durante este conflicto. Israel acepté 11 ceses del fuego
y Hamas violó cada uno de ellos.
Cualquier lector que
sigue los medios internacionales pensará que Israel quiere conquistar Gaza.
Esta es probablemente la mentira más grande. Israel se retiró de Gaza en el
2005, evacuando todas sus bases y desterrando a las comunidades judías que allí
vivían. Por primera vez desde el principio del conflicto israelí-palestino, los
palestinos recibieron control total de un territorio en el que podrían haber
construido una buena economía y una sociedad próspera. Por el contrario,
eligieron una organización terrorista para que controle sus vidas. Gaza se
convirtió en una base armada para atacar a Israel de forma indiscriminada. En
los últimos nueve años, 15 mil misiles fueron lanzados desde Gaza sin
provocación o justificación alguna. ¿Qué harías tú si una organización
terrorista que busca aniquilarte bombardea tu territorio por casi una década?
Violencia y muerte son la
raison d’etre de Hamas. Lamentablemente, y a pesar de los simples hechos,
muchos medios de prensa y la comunidad internacional no están escuchando. La
afirmación de que Israel es siempre culpable es solo el último eco del viejo
grito de que «los judíos» son culpables. Este es verdaderamente un
mal momento para los medios internacionales, y ahí también incluyo los
latinoamericanos, que están atacando, a menudo con saña, no al terrorismo
islámico de Hamas sino a su víctima, Israel, una democracia. Uno puede entender
estos instintos perversos quizá desde medios del mundo árabe, pero no de medios
internacionales respecto de una democracia que está luchando contra la locura
yihadista en la propia puerta de su casa.